TOP 10 | Mejores besos de la literatura

Tal vez es un poco tarde para celebrar San Valentín pero nunca es demasiado tarde para celebrar el amor. Así que he decido crear una selección de los 10 mejores besos que me he encontrado en la literatura. Algunos están por la belleza de sus descripciones, por la sutileza de su escritura. Otros por lo que significan para los personajes. Pero todos tienen algo en común: fueron capaces de exaltar mis emociones.

He tratado de colocar todo lo que considero relevante para poder apreciarlos, pero he de advertir que probablemente aún así algunos se pierdan fuera del contexto. También es importante resaltar que estos besos contienen nombres y momentos que pueden ser considerados spoilers, así que recomiendo leer bajo su propio riesgo 😉


10

Alright alright alright. Tal vez este no sea el beso más romántico de la historia peeero es el beso que marca la diferencia. El que nos demuestra los verdaderos sentimientos de Katniss por primera vez, el que encendió los corazones de todos (nosotros) los shippers de Katniss y Peeta, el que nos llenó de esperanza cuando formularon la pregunta: “¿real o no real?”.

En llamas (Los juegos del hambre, #2)En llamas de Suzanne Collins

—En realidad, a mí no me necesita nadie —afirma, aunque sin compadecerse […]
—Yo —respondo—, yo te necesito. —Él parece enfadado y respira hondo, como si fuese a empezar un largo discurso, y eso no está bien, no está nada bien, porque empezará a hablar sobre Prim, mi madre y todo lo demás, y me confundirá. Así que, antes de que pueda hablar, lo silencio con un beso.



9

Nadie escribe romances entre ángeles y demonios como Laini Taylor Su escritura es hermosa y mística… y sus besos también.

Hija de humo y hueso (Hija de humo y hueso, #1)Hija de humo y hueso de Laini Taylor

“Una mano de Akiva reposaba ya sobre la mejilla de Karou. Alzó la otra, acunó su rostro y entonces, de forma suave, se desencadenó lo inevitable: se abandonaron. Los labios de Akiva se deslizaron sobre los de Karou. Fue una leve caricia, como un susurro —un ligerísimo roce de su labio inferior con los de ella, y de nuevo espacio entre ambos, muy poco espacio, con los rostros casi pegados—.
Respiraban uno el aliento del otro, mientras la pasión aumentaba entre ellos, a su alrededor, en su interior, astral, y de nuevo el espacio desapareció, y lo único que quedó fue el beso.
Dulce y cálido y tembloroso.
Suave e intenso y profundo.
Menta en el aliento de Karou, sal en la piel de Akiva.
Akiva hundió las manos en el pelo de Karou, hasta las muñecas, como si fuera agua; Karou deslizó sus palmas por el pecho de Akiva, olvidando el hueso de la suerte para buscar los latidos de su corazón.”



8

Jellicoe Road es uno de esos libros que no me cansó de recomendar, ¡porque es simplemente perfecto! Y este beso entre Taylor y Jonah también lo es.

Jellicoe RoadJellicoe Road de Melina Marchetta

—¿Qué crees que pasaría si nos besáramos aquí mismo, ahora mismo? —me pregunta mientras hunde las manos en los bolsillos de sus pantalones caqui y sonríe.
—Creo que provocaría un motín.
—Bueno, ya me conoces —dice, inclinando la cabeza—, provocar motines es mi especialidad.



7

Este es oficialmente el beso más triste de la historia. Si leíste La ladrona de libros en esta escena seguro, seguro que se te escapó una lagrimita. Si no lo has leído, ¡¿qué esperas?!

La ladrona de librosLa ladrona de libros de Markus Zusak

“Se inclinó sobre el rostro sin vida y besó en los labios con delicadeza a su mejor amigo, Rudy Steiner. Rudy tenía un sabor dulce y a polvo, sabía a reproche entre las sombras de los árboles y el resplandor de la colección de trajes del anarquista. Lo besó larga y suavemente, y cuando se retiró, le acarició los labios con los dedos. Le temblaban las manos […] No se despidió”


6

Maggie Stiefvater es la única capaz de escribir un no-beso tan perfecto que termina estando en una lista de los mejores besos. Diosa.

Blue Lily, Lily Blue (The Raven Cycle, #3)

Blue Lily, Lily Blue de Maggie Stiefvater

“—Blue… —murmuró él, en un tono que quería ser disuasorio pero era caótico.
Ella estaba tan cerca de su garganta que percibía su aroma a menta, a jersey de lana, a asiento de coche y a Gansey, simplemente a Gansey.
—Solo quiero hacer como si… como si pudiera.
Él dejó escapar el aliento.
¿Qué era besarse sin darse un beso?
Era un mantel que alguien retiraba de un tirón bajo un banquete recién servido; un caos de contactos en unos segundos de confusión. Dedos en el pelo, manos acariciando nucas, labios rozando mejillas, mentones en peligrosa proximidad…
Se detuvieron, nariz contra nariz en aquella extraña actitud que requería la intimidad. Blue sintió cómo el aliento de Gansey le acariciaba los labios.”



5

El famoso capítulo 7 de Rayuela marcó un antes y un después en la forma en la que se describen los besos en la literatura, e hizo de “juguemos al cíclope” una expresión legendaria.

RayuelaRayuela de Julio Cortázar

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



4

Sutil, etéreo, frágil. Como el amor mismo.

El gran GatsbyEl gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald

“Su corazón latía cada vez más deprisa mientras la cara blanca de Daisy se acercaba a la suya. Sabía que, cuando besara a aquella chica y uniera para siempre sus visiones inexpresables a su aliento perecedero, su mente no volvería jamás a volar como la mente de Dios. Así que esperó, y oyó unos segundos más el diapasón que acababa de golpear contra una estrella. Luego la besó. Y, al roce de sus labios, ella se abrió como una flor y la encarnación fue completa.
Todo lo que dijo, incluido su espantoso sentimentalismo, me recordaba algo: un ritmo esquivo, un fragmento de palabras olvidadas que había oído no sé dónde, hacía mucho. Una frase trató de tomar forma en mi boca y mis labios se abrieron como los de un mudo, como si se les resistiera algo más que un asustado soplo de aire. Pero no emitieron ningún sonido, y lo que había estado a punto de recordar se convirtió en incomunicable para siempre.”


3

Stiefvater es la única con dos besos en esta lista, y eso es solo porque me contuve de colocar un tercero. Nunca antes había esperado con tantas ansias un beso. Y lo más extraño: no sabía que lo ansiaba hasta que sucedió.

The Raven King (The Raven Cycle, #4)The Raven King de Maggie Stiefvater

“Adam observaba con cuanta atención Ronan escrutaba las junturas entre las piezas, sus pestañas bajas sobre sus claros ojos. Ronan dejó escapar un suspiro, puso el auto en la cama a su lado, y besó a Adam.
En cierta ocasión, mientras Adam aún vivía en el estacionamiento de caravanas, estaba cortando el ralo césped del patio cuando advirtió que llovía como a un kilómetro de allí. Podía olerlo, la terrosa fragancia de la lluvia sobre el terreno, mezclado con el eléctrico, inquieto aroma del ozono. Y podía verlo: una nebulosa capa gris de agua que bloqueaba la vista de las montañas. Podía rastrear la trayectoria de la lluvia mientras avanzaba hacia él cruzando la seca llanura. Era un telón espeso y oscuro, y Adam supo que, si no se resguardaba, terminaría empapado. Venía de tan lejos que tenía tiempo de sobra para poner el cortacésped lejos y ponerse bajo cubierta. Y sin embargo, se quedó allí de pie, mirando cómo la lluvia se acercaba. No se movió ni siquiera en el instante previo, cuando comenzó a oír el golpeteo de las gotas que aplastaban la hierba. Cerró los ojos y dejó que la lluvia lo calara hasta los huesos.
Eso era este beso.”



2

Un beso pícaro, cínico y descarado y al mismo tiempo ¡tan cargado de sentimientos! Rhett y Scarlett son épicos, y aun así no tienen muchas manifestaciones de cariño a lo largo del libro, lo que le añade mayor relevancia a este apasionado momento.

Lo que el viento se llevóLo que el viento se llevó de Margaret Mitchell

 “—Scarlett O’Hara, se ha vuelto usted loca.
Antes de que pudiera ser de nuevo dueña de su imaginación, los brazos de él la rodearon tan fuertemente como aquel día, hacía tanto tiempo, en el oscuro camino de Tara. De nuevo sintió la embestida brutal, el naufragio de su voluntad, la oleada de calor que la dejó inerte. Y el secreto de Ashley Wilkes se borró y desapareció en la nada. Él inclinó la cabeza por encima de su hombro y la besó, suavemente al principio, y luego con una creciente intensidad que la obligó a cogerse a él como a lo único firme en un loco mundo vacilante. La boca insistente de Rhett se apoyaba en los temblorosos labios de Scarlett, haciendo vibrar todos sus nervios, evocando en ella sensaciones que nunca se había creído capaz de sentir. Y antes de que el vértigo se apoderara de ella se dio cuenta de que le estaba devolviendo sus besos.
—Déjeme, por favor, no puedo más —balbuceó, intentando débilmente volver la cabeza.
Pero él la oprimió con fuerza contra su hombro y ella vio como en un sueño el rostro de Rhett; sus ojos muy abiertos lanzaban llamas; el temblor de sus manos la asustó.
—No importa. Eso quiero. Has estado esperando esto durante muchos años. Ninguno de los necios que has conocido te ha besado así, ¿verdad? Tu precioso Charles, o Frank, o tu estúpido Ashley.
—Por favor…
—Digo tu estúpido Ashley. Caballeros todos ellos. ¿Qué saben de mujeres? ¿Cómo habían de comprenderte? Yo sí te comprendo.

 


1

Ahora sí, EL BESO DE TODOS LOS BESOS. Este beso fue el que me hizo leer Shatter Me tras enterarme de su existencia por un test de internet. Leí un libro tras otro sin parar solo para llegar a él. Y no me arrepiento ni un segundo.

Una maravilla que se extiende a lo largo de todo un legendario capítulo. Uno de esos que lees y relees, y cuando finalmente cierras el libro: sigues pensando en él.

Ignite Me (Shatter Me, #3)Ignite Me de Tahereh Mafi

“Se inclina sobre mí, ahuecando mi cara con sus manos, sus pulgares como dos paréntesis al lado de mi boca, me acerca y me besa.
Es un intenso e increíble beso.
Es el tipo de beso que inspira a las estrellas a subir al cielo e iluminar el mundo. Del tipo que toma una eternidad y ni un segundo en absoluto. Sus manos están sosteniendo mis mejillas y se aleja solo para mirarme con su pecho agitado y dice:
—Creo, que mi corazón está a punto de estallar. —Y deseo, más que nunca, saber cómo capturar momentos como estos y revivirlos por siempre.
Porque esto…
Esto lo es todo.”


¿Cuáles son TUS besos favoritos? ¿Están en esta lista? ¿Son tus favoritos por la manera en la que están escritos o por lo que te hicieron sentir? Cuéntamelo todo en los comentarios 😘

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